Los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado la realización de ataques estratégicos contra diversas infraestructuras relacionadas con el suministro y transporte de petróleo en Arabia Saudita. Estos eventos fueron comunicados este lunes 27 de julio, justo después de que Arabia Saudita informara sobre el derribo de drones provenientes de Irak, dirigidos hacia su infraestructura energética.
El portavoz militar de los insurgentes yemeníes, Yahya Sarea, informó a través de su cuenta de X sobre la realización exitosa de los ataques a distintos objetivos críticos para el transporte de crudo desde el este de Arabia Saudita hasta la ciudad de Yanbu, situada en el mar Rojo. Según Sarea, dichos ataques se efectuaron utilizando diversos aviones no tripulados, aunque no proporcionó la cantidad exacta ni la ubicación precisa de los blancos impactados.
Por su parte, Arabia Saudita aún no ha emitido declaraciones oficiales respecto a estos acontecimientos, los cuales, según el portavoz hutí, son una respuesta a las incursiones de drones saudíes en el espacio aéreo yemení. Este contexto se desarrolla en el marco de anteriores afirmaciones hutíes sobre el derribo de un dron armado turco Bayraktar Akıncı, lanzado por Arabia Saudita en la provincia norteña de Al Yauf, Yemen, hecho que los rebeldes consideraron una violación a su soberanía.
Estos desarrollos tienen lugar en un escenario de creciente acusaciones por parte de Arabia Saudita hacia milicias proiraníes de Irak, a quienes atribuyen el lanzamiento de ‘varios drones’ contra instalaciones petroleras en la Región Oriental saudí y en Riad. Aunque no se han reportado daños o víctimas, el clima de tensión extrema sugiere una posible coordinación entre los grupos rebeldes de diferentes territorios enfrentados.
La situación aumenta la presión sobre Arabia Saudita, el principal productor de la OPEP, que enfrenta ataques tanto desde el golfo Pérsico como desde la costa del mar Rojo. El conflicto se complica con el bloqueo marítimo impuesto por los hutíes la semana anterior en el mar Rojo, obligando a Riad a buscar alternativas para mantener la exportación de petróleo ante las disrupciones en el tránsito a través del estrecho de Ormuz. Todo esto ocurre en medio de un clima regional volátil, con tensiones exacerbadas tras incidentes previos como el bombardeo del aeropuerto internacional de Saná atribuido a las fuerzas saudíes.





