Los precios del petróleo crudo experimentaron un incremento significativo de casi un 7 por ciento el pasado 10 de septiembre, alcanzando su nivel más alto en cuatro meses. Este aumento se produjo en medio de la intensificación de los conflictos en Oriente Medio, lo que generó temores sobre una eventual prolongación y expansión del impacto de estos enfrentamientos hasta el Mar Rojo, generando nerviosismo en el contexto del suministro energético global.
El precio del crudo Brent subió un 6.3 por ciento, colocándose a 107.63 dólares por barril, su nivel más alto desde mayo. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) registró un aumento del 6.69 por ciento, alcanzando los 102.48 dólares por barril, mientras que la Mezcla Mexicana experimentó un incremento del 4.74 por ciento, situándose en 104.78 dólares por unidad.
A raíz de estos eventos, un funcionario de alto rango de la República Islámica indicó que Irán está preparado para escalar la guerra y reforzar los contraataques, si Estados Unidos continúa con sus embestidas en territorio iraní. Según sus declaraciones, Teherán no planea ceder ante la presión de un bloqueo naval implementado por las fuerzas estadounidenses.
Warren Patterson, estratega de materias primas en ING, mencionó que los precios del petróleo han retomado su tendencia al alza con el aumento de las tensiones en el Mar Rojo. A esto se agrega una significativa caída en la producción de Arabia Saudita, generando una capa adicional de incertidumbre sobre el abastecimiento de crudo en el mercado mundial. El experto destacó los riesgos crecientes sobre la infraestructura energética saudí y las exportaciones de petróleo debido a la toma del puerto de Mokha por parte de los hutíes en Yemen.
Asimismo, Arabia Saudita reportó una producción de apenas 6.24 millones de barriles diarios en agosto, la más baja desde la década de 1990, lo cual ha intensificado la preocupación entre los inversionistas del mercado. Este escenario, sumado a factores como inventarios limitados y una capacidad de respuesta insuficiente por parte de productores fuera de Medio Oriente, ha hecho que el mercado del crudo sea extremadamente sensible a las noticias geopolíticas.





