Víctor Rodríguez, hasta ahora director de Petróleos Mexicanos (Pemex), ha dejado su cargo este jueves 14 de mayo, tal como lo anunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En su lugar, asumirá Juan Carlos Carpio, quien cuenta con una destacada trayectoria en el sector público. La noticia marca un cambio significativo en la dirección de la empresa estatal más importante de México.
Juan Carlos Carpio Fragoso, quien tomará las riendas de Pemex, es licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posee una maestría en Gerencia Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas. A lo largo de más de dos décadas de servicio, Carpio se ha especializado en administración financiera, finanzas públicas y manejo de deuda gubernamental, lo que lo sitúa en una posición idónea para dirigir una de las principales industrias del país.
En su trayectoria, Carpio Fragoso se ha destacado como director general de Administración Financiera en la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad de México durante la gestión de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno. Esta experiencia ha sido fundamental para ganarse la confianza del ejecutivo federal, quien resalta su honestidad y dedicación en el manejo de temas complejos como la deuda de la Ciudad de México.
Víctor Rodríguez, por su parte, manifestó que fue un honor servir al pueblo de México desde la dirección general de Pemex. Durante su gestión, Rodríguez enfatizó que la empresa fue un pilar en el suministro de combustibles, petroquímicos y fertilizantes. Además, destacó que Pemex jugó un papel crucial en el desarrollo comunitario, especialmente en las regiones ricas en hidrocarburos, fortaleciendo así la infraestructura petrolera del país.
Con la llegada de Juan Carlos Carpio, se espera que Pemex enfoque sus esfuerzos en fortalecer la empresa y consolidar la soberanía energética de México. Carpio agradeció la confianza depositada en él por parte de Claudia Sheinbaum y se comprometió a dirigir las actividades de Pemex hacia estos objetivos. El cambio en la dirección es visto como un movimiento estratégico para afrontar los desafíos actuales y futuros que enfrenta la industria energética nacional.





