Constructora Chocosa vinculada a empresas fantasma por más de 136 millones de pesos

By: Protagonista

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La empresa Constructora Chocosa S.A. de C.V., propiedad de Rubén y Ricardo Rocha Ruiz, hijos del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se encuentra bajo la lupa tras revelarse que mantuvo relaciones comerciales con nueve empresas consideradas como empresas fantasma, sumando operaciones por más de 136 millones de pesos. Esta revelación se sustenta en documentos del Servicio de Administración Tributaria (SAT) que describen diversas irregularidades financieras y fiscales.

Fundada en mayo de 2009, la empresa tiene su domicilio fiscal en una modesta casa en la colonia Rancho Contento, Culiacán. Las declaraciones fiscales ante el SAT revelan que Constructora Chocosa registró ingresos que superaron los 404 millones de pesos, sin embargo, el organismo mantiene el domicilio como ‘sin verificar’ en sus registros.

El SAT ha expuesto un preocupante esquema de cancelación de facturas por parte de la constructora. Entre 2015 y 2021, se registró un historial sistemático y creciente de anulaciones, alcanzando un 33.30% del total facturado en 2019. En total, la subfacturación cancelada se estima en más de 124 millones de pesos, reflejando un aparente intento de evadir responsabilidades fiscales.

Los documentos también apuntan a la relación sostenida desde 2013 hasta 2017 con empresas fantasma oficialmente publicadas en el Diario Oficial de la Federación. Estas operaciones con Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) ascendieron a más de 12 millones de pesos, evidenciando un patrón significativo de tráfico de recursos, centrándose en entidades que realizan operaciones inexistentes.

Durante el periodo de 2017 a 2020, Constructora Chocosa declaró ingresos totales por más de 404 millones de pesos mexicanos. No obstante, el manejo de sus finanzas fue cuestionado al detectarse aplicaciones improcedentes de saldos a favor de IVA, con diferencias reportadas en 2019 y 2021 que ascienden hasta un 91%. Este historial de operaciones y las dificultades fiscales subrayan la compleja relación de la constructora con las regulaciones tributarias nacionales, destacando por su comportamiento inconsistente ante el sistema fiscal.