El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, ha sostenido firmemente su postura sobre la propuesta de adelantar el cierre del ciclo escolar al 5 de junio, lo que precede en 40 días al calendario originalmente establecido. Según Delgado, aunque en las primeras semanas de junio se mantiene la asistencia a las aulas, estas funcionan predominantemente en cumplimiento de procesos administrativos y dejan de impartir clases efectivas, contribuyendo a una forma operativa que poco beneficia el aprendizaje real de los estudiantes.
Durante una sesión extraordinaria con autoridades del ámbito educativo de diversas entidades federativas, aunque la transmisión del evento vía internet fue inicialmente interrumpida, Delgado argumentó que el calendario escolar actual responde a una lógica más calculada y menos vinculada con el aprendizaje efectivo de los alumnos. Señaló que una vez trascurrido el 15 de junio, las escuelas se convierten en espacios de actividad administrativa sin fines pedagógicos claros. Según el secretario, el mantener abiertas las aulas durante este periodo no implica un fortalecimiento en la dignidad docente, sino más bien un cumplimiento mecánico del calendario organizativo.
Las reacciones a la propuesta han sido variadas. Muchos padres de familia y sectores del magisterio cuestionaron el programa, señalando las posibles repercusiones que podrían derivarse en términos del compromiso con los contenidos académicos y las dificultades para familias trabajadoras. En respuesta a estas inquietudes, se convocó una sesión extraordinaria para reconsiderar y discutir posibles ajustes a dicho calendario escolar.
Delgado también destacó la ‘inercia’ que, tras la entrega de calificaciones, reduce significativamente las dinámicas académicas en las instituciones. En su lógica, institucionalizar este calendario, que permita condiciones específicas según la región, resultaría más efectivo dada la diversidad climática del país. Con temperaturas elevadas en el norte y condiciones más variables en áreas tropicales y serranas, el ajuste calendarizado propone una planificación objetiva ante las diversas necesidades del territorio mexicano.
Finalmente, el secretario reconoció las implicaciones adicionales que el adelanto podría significar para los padres, especialmente trabajadoras, asegurando que el objetivo de la escuela no debe ser actuar como un espacio de resguardo laboralmente conveniente. Abogó por la importancia de centrar el enfoque educativo en los aprendizajes sustantivos, independientemente de las dinámicas socioeconómicas, una postura clave en el desarrollo del diálogo educativo.





