Enrique Inzunza Cázarez, senador perteneciente al partido Morena, ha salido a la palestra para declinar cualquier conexión con las autoridades de Estados Unidos, después de haber sido acusado formalmente por el Departamento de Justicia de ese país de mantener nexos con el Cártel de Sinaloa. En medio de un torbellino de rumores y especulaciones, Inzunza ha calificado dichas acusaciones como ‘falsas de toda falsedad’.
Las alegaciones señalan que el senador buscó convertirse en testigo cooperante frente a las acusaciones que lo relacionan, junto con otros nueve funcionarios del estado de Sinaloa, con actividades delictivas organizadas. Según los reportes, el listado incluye al gobernador Rubén Rocha Moya, quien ha optado por solicitar licencia para alejarse temporalmente de su cargo.
En publicaciones recientes, Inzunza ha rechazado firmemente lo que denomina ‘calumnias’ dirigidas en su contra. El senador ha manifestado su disposición a afrontar lo que describe como ‘imputaciones falsas y dolosas’, esgrimiendo que él mismo refutará estas acusaciones desde su posición en el Senado, sin dejar de lado su disposición a presentarse ante cualquier citación de las autoridades mexicanas.
Inzunza ha señalado que las acusaciones emergieron de manera ‘casual’ tras su defensa de la soberanía mexicana en un controvertido caso que involucró a agentes estadounidenses en Chihuahua. Tales declaraciones sugieren para él un trasfondo político o de represalia respecto a su postura firme sobre el tema de la soberanía.
A diferencia de otros funcionarios señalados, Inzunza ha decidido continuar en su cargo y reafirma su compromiso con el inicio de sus tareas en la Comisión Permanente en el Congreso de la Unión. Su postura concuerda con la líder del estado mexicano, emitiendo un claro respaldo a la búsqueda de verdad, justicia y defensa del concepto de soberanía nacional.





