A medida que se acercan las elecciones presidenciales en Colombia, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha comenzado a movilizar contactos en la región con el objetivo de asegurar un reconocimiento rápido de una posible victoria de Abelardo de la Espriella sobre el candidato oficialista Iván Cepeda. Esta estrategia está diseñada para asegurar un apoyo internacional inmediato que reduzca la posibilidad de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, cuestione los resultados, como ya ocurrió tras la primera vuelta.
La estrategia de Washington contempla que varios líderes alineados con Estados Unidos en la región envíen mensajes de felicitación tan pronto como se perciba una tendencia en el conteo de votos. Presidentes como el panameño José Raúl Mulino, el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña y el ecuatoriano Daniel Noboa podrían ser algunos de los primeros en reconocer el triunfo de De la Espriella, incluso antes de que se conozcan los resultados oficiales definitivos.
Mientras tanto, De la Espriella se prepara para la segunda vuelta electoral, centrando esfuerzos en conquistar el voto de los moderados. La campaña electoral ha estado marcada por una fuerte polarización y un aumento de procesos judiciales vinculados tanto a las acciones del gobierno como a la oposición, que ha sido acusada por el petrismo de intentar internacionalizar las elecciones.
Desde el Departamento de Estado de Estados Unidos, se estima que De la Espriella llega al día de las votaciones con una ventaja de entre cuatro y seis puntos sobre Cepeda. Por esta razón, Rubio busca implementar rápidamente la percepción de una victoria inminente para prevenir cualquier tipo de debate político sobre el conteo inicial de votos.
Una de las principales preocupaciones para Washington es cómo podría reaccionar el presidente Petro ante una posible derrota. Se teme que pueda denunciar irregularidades o sembrar desconfianza sobre el proceso electoral. Por otro lado, la postura de otros líderes del continente, como el presidente brasileño Lula da Silva o la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, será crucial. Mientras que Lula podría esperar para emitir un comunicado oficial, Sheinbaum enfrenta la presión de Estados Unidos para reconocer rápidamente al ganador, aunque podría optar por esperar las comunicaciones formales de las autoridades electorales colombianas.





