Los recientes resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), divulgados por la OCDE, han puesto de manifiesto un preocupante retroceso en el sistema educativo de México, evidenciando que el país ha retrocedido 25 años en su desempeño académico. En las áreas evaluadas, los estudiantes mexicanos lograron puntuaciones que reflejan una falta de progreso significativo, alcanzando 414 puntos en ciencias, cifra que se sitúa apenas por encima de los 410 puntos obtenidos en 2006. Asimismo, en lectura la situación es aún más alarmante, ya que el puntaje de 408 es inferior al registro de hace dos décadas.
En comparación con otros países miembros de la OCDE, los resultados de México son desalentadores. Solo el 30 por ciento de los alumnos logró cumplir con el nivel básico de competencia en matemáticas, un número que contrasta marcadamente con el promedio del 65 por ciento de la OCDE en la misma prueba. Esta disparidad se ve reflejada en la puntuación promedio de 388 en matemáticas para los estudiantes mexicanos, frente a los 463 puntos de la media de la OCDE, lo que implica una diferencia de 75 puntos que podría corresponder a dos o más años de aprendizaje.
La distancia entre México y las provincias chinas que participaron en la evaluación es aún más pronunciada, con estos últimos alcanzando un promedio de 612 puntos, es decir, 224 puntos por encima de los mexicanos. Este informe destaca que los estudiantes con buen desempeño son capaces de realizar tareas matemáticas simples sin necesidad de instrucciones directas, pero lamentablemente, ningún estudiante mexicano alcanzó los niveles más altos de competencia, que son los niveles 5 y 6, en ninguna de las áreas evaluadas.
En el ámbito de la lectura, el panorama no es mejor, ya que solo el 50 por ciento de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel básico de competencia, en comparación con el 69 por ciento del promedio de la OCDE. Este retroceso es notable, dado que en 2009, cerca del 60 por ciento de los alumnos alcanzaban al menos este nivel. En el caso de la competencia científica, un estancamiento se observa, con un 50 por ciento de los estudiantes alcanzando las capacidades mínimas, lo que refleja un ligero aumento respecto al 49.1 por ciento registrado en 2006, mientras que la media de la OCDE se sitúa en un 74 por ciento.
Finalmente, las puntuaciones en ciencias y lectura de los estudiantes mexicanos fueron de 414 y 408 puntos respectivamente, mientras que los promedios de la OCDE se ubicaron en 482 y 461 puntos. En cuanto a la resolución de problemas computacionales, México alcanzó un puntaje de 453, muy por debajo del promedio de 500 de la OCDE. Las naciones que obtuvieron los puntajes más altos en estas evaluaciones fueron China en ciencias con 597 puntos, Singapur en lectura con 535 puntos, y Macao en resolución de problemas computacionales con 572 puntos, lo que resalta aún más el desafío que enfrenta México en su sistema educativo.





