En un hito significativo para la exploración espacial, el vuelo número 14 del megacohete Starship, desarrollado por Elon Musk, logró alcanzar la órbita terrestre por primera vez. Con una altura de 123 metros y 33 motores en su primera etapa, la misión se llevó a cabo a pesar de que uno de los motores experimentó una falla durante el ascenso. Este vuelo no solo marcó un avance en la capacidad de SpaceX, sino que también incluyó el despliegue de satélites Starlink V3, que forman parte de una nueva generación diseñada para mejorar la red de internet satelital de la compañía.
El despegue tuvo lugar a las 7:46 AM, hora de Texas (12:46 GMT), desde el complejo de SpaceX en Starbase, ubicado cerca de Brownsville, Texas. Aunque la misión estaba programada para durar alrededor de 10 horas, se acortó a tres debido a la mencionada anomalía en el motor. Durante la fase de descenso, Starship realizó maniobras complejas, adoptando una posición horizontal antes de encender sus motores para girar y prepararse para un amerizaje controlado en el océano Pacífico, al oeste de Chile.
La misión representó un avance en las capacidades de recuperación de SpaceX, ya que la compañía busca establecer un sistema que permita el aterrizaje y reutilización de Starship. A pesar de que el contacto con el agua fue más brusco que en vuelos anteriores, se observó que parte de la estructura de la nave se mantuvo visible tras el amerizaje. Este tipo de pruebas son fundamentales para el desarrollo de futuras misiones y la mejora continua de las tecnologías de SpaceX.
El director de la NASA, Jared Isaacman, expresó su satisfacción por el logro, calificando el lanzamiento como «espectacular» y señalando la importancia de que Starship haya llegado a la órbita. Isaacman también expresó el interés de la NASA en colaborar con SpaceX para hacer que las misiones de Starship sean una parte habitual de la exploración espacial. En un giro emocionante, los satélites Starlink V3 comenzaron a ser desplegados desde la nave, aumentando significativamente la capacidad de la red de internet satelital de la compañía.
Este vuelo no solo representa un avance técnico, sino que también marca una nueva etapa en la historia de Starship, que hasta ahora había realizado vuelos suborbitales. La misión busca completar aproximadamente seis órbitas antes de finalizar con un amerizaje controlado en el océano. A medida que SpaceX continúa mejorando sus sistemas y tecnologías, la compañía se posiciona para cumplir con ambiciosos objetivos futuros, como el apoyo a la iniciativa Artemis de la NASA, que tiene como meta llevar humanos nuevamente a la Luna.





