Un grupo de jóvenes jugadores del equipo infantil de futbol sala Leyendas Obeliz, originarios de Tijuana, enfrentó una situación crítica tras quedar varados en Colombia debido a un sismo de 7.4 de magnitud. Este evento sísmico obligó a los integrantes del equipo a buscar asistencia para regresar a su país, lo que provocó una serie de complicaciones en su viaje de retorno.
El miércoles por la mañana, el equipo reportó a través de sus redes sociales que 18 de sus miembros lograron llegar a Cancún, mientras que otros nueve arribaron a la Ciudad de México y ocho a Monterrey. La situación se tornó complicada, ya que tuvieron que coordinar esfuerzos con la embajada de México en Colombia, donde participaron en una reunión virtual con el canciller Roberto Velasco para gestionar su regreso.
Los deportistas y sus entrenadores manifestaron que la única ayuda recibida provenía de amigos, familiares y ciudadanos que contribuyeron a su estancia en Bogotá. Agradecieron particularmente a la Gobernadora Marina del Pilar, quien proporcionó recursos para alimentación y transporte, así como a la embajada mexicana, que aportó 892 dólares, y al secretario de Gobierno de Tijuana, que entregó 5,000 pesos en apoyo.
Sin embargo, el regreso a casa no fue sencillo. El grupo enfrentó más incertidumbre cuando los últimos 12 vuelos programados no se concretaron. Esto obligó a los integrantes a reconfigurar sus planes y utilizar los fondos destinados para otros gastos, como alimentos y alojamiento, para poder asegurar sus pasajes aéreos. La Fundación Fuente de Sabiduría ofreció un apoyo significativo de 90,000 pesos, lo que facilitó la compra de los boletos necesarios.
<pA pesar de la adversidad, el equipo recibió el respaldo constante de las autoridades mexicanas, que continuaron en contacto con ellos. La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se refirió a la situación en una de sus conferencias, indicando que se estaba trabajando para encontrar la mejor solución y asegurar el regreso de los jóvenes. La experiencia vivida por los jugadores ha dejado una huella emocional significativa, aunque se han mostrado optimistas sobre su eventual regreso a Tijuana.





