La divisa japonesa, el yen, sufrió una caída significativa este martes al intercambiarse a 162 unidades por dólar, alcanzando su punto más bajo en casi cuatro décadas. Este descenso se produce tras una serie de intervenciones por parte de las autoridades japonesas en los meses de abril y mayo, que lograron solamente un efecto temporal frente a la fuerte apreciación de la moneda estadounidense.
Durante la jornada, el yen llegó a cotizarse a 161.98 unidades por dólar, con fluctuaciones entre 161.90 y 162.36 yenes incluso después de que la bolsa tokiota abriera sus puertas. Según reportes de la cadena pública NHK, estos niveles de intercambio no se veían desde diciembre de 1986, cuando el yen se movía entre 158 y 163 unidades por dólar en el mercado internacional de divisas.
La principal razón detrás de esta caída del yen son las expectativas en torno a las medidas que podría tomar la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. A pesar de que las tasas de interés se han mantenido estables en una franja entre 3.5% y 3.75% este mes de junio, los analistas esperan que la Fed opte por aumentarlas en los próximos meses, lo cual ha fortalecido aún más al dólar frente a otras monedas, incluyendo el yen.
La intervención del gobierno japonés y el Banco de Japón en el mercado de divisas durante los meses de abril y mayo logró inicialmente una apreciación del yen, que se fortaleció de 160 a 155 unidades por dólar. Sin embargo, esas ganancias han sido borradas completamente en el escenario actual. Ante esta situación, el portavoz del gobierno de Japón, Minoru Kihara, declaró que el Ejecutivo está preparado para actuar cuando sea necesario y planea establecer una estructura económica que resista mejor estas variaciones cambiarias.
Por otro lado, la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, se reunió la semana pasada con su homólogo estadounidense, Scott Bessent, para discutir posibles medidas conjuntas. En la reunión, Katayama enfatizó que ambos países están dispuestos a actuar con determinación cuando la situación así lo requiera. Pese a estas conversaciones y las recientes acciones del Banco de Japón, que subieron las tasas de interés de referencia al 1% para contrarrestar los efectos inflacionarios y la debilidad del yen, la moneda nipona continúa bajo una fuerte presión en medio de un contexto global incierto.





