El precio del oro alcanzó un nuevo récord al superar los 5,300 dólares por onza el miércoles. Este incremento, impulsado por el debilitamiento del dólar y preocupaciones sobre la independencia futura de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, se presenta en un contexto de creciente demanda por activos considerados seguros ante la incertidumbre económica global.
A las 09:40 GMT, el oro al contado mostraba un aumento del 1.7%, ubicándose en 5,275.68 dólares por onza, tras haber alcanzado un récord de 5,311.31 dólares en su sesión anterior. Paralelamente, los futuros del oro en EE. UU. para entrega en febrero también reflejaron un alza significativa del 3.7%, cotizando a 5,271.7 dólares. Este comportamiento destaca el interés de los inversionistas por el oro como una cobertura frente a posibles fluctuaciones en los mercados financieros.
Según Linh Tran, analista de mercado senior de XS.com, el ascenso del oro no solo responde a la ansiedad del mercado sino también a un cambio hacia una postura más cautelosa en el marco monetario-fiscal global. Esta visión más reservada frente a la economía mundial parece estar influyendo significativamente en las decisiones de inversión, beneficiando al oro ante la percepción de mayor riesgo en otros activos.
El reciente debilitamiento del dólar, que alcanzó sus mínimos en cuatro años, ha sido otro factor determinante en la escalada del oro. Esta situación se produjo después de que el presidente Donald Trump minimizara la importancia de la debilidad del dólar, aumentando el atractivo del lingote para compradores internacionales debido a su cotización en la moneda estadounidense.
En paralelo, Trump anunció su intención de nombrar un nuevo presidente para la Fed, sugiriendo que este cambio podría llevar a una reducción de las tasas de interés, lo que alimentaría por consiguiente el valor del oro. La expectativa de que el próximo jefe de la Fed sea más receptivo a las posiciones de Trump con relación a tasas más bajas, como indica Nitesh Shah, estratega de materias primas de WisdomTree, refuerza la preferencia por el oro. Esta dinámica se observa con claridad en momentos en los que las tasas de interés permanecen bajas, permitiendo que activos sin rendimiento como el oro sean considerados opciones más atractivas para proteger el capital.








