En una declaración durante su conferencia matutina del miércoles 7 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó las especulaciones sobre el envío de petróleo mexicano a Cuba. **Sheinbaum negó enfáticamente que México esté aumentando los envíos de crudo a la isla**, tras la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Según la mandataria, los envíos actuales mantienen un nivel histórico y no han sido incrementados debido a los cambios políticos en Venezuela.
La dirigente explicó que, a pesar de la inestabilidad reciente en Venezuela, **México no busca alterar su política de envíos de petróleo a Cuba**. Los suministros se mantienen en un régimen establecido en administraciones previas y no se proyecta un incremento en las entregas a corto plazo. Este enfoque busca asegurar que la política energética de México no dependa de la actual situación en otros países latinoamericanos.
En este contexto, **Sheinbaum subrayó la importancia de cada país como entidad soberana**, capaz de decidir sobre el uso y distribución de sus recursos naturales. Refiriéndose a la soberanía de las naciones, la presidenta mencionó que no es apropiado que los estados externos influyan en las decisiones energéticas internas de otras naciones.
El anuncio de Sheinbaum se produce en un momento donde **la administración estadounidense, encabezada por Donald Trump**, ha manifestado su interés en convertirse en un gestor clave de los recursos petroleros venezolanos tras la captura de Maduro. Trump ha instruido al Secretario de Energía de Estados Unidos para implementar planes de transporte y gestión del petróleo venezolano, en cooperación con diversas compañías petroleras.
Ante estas acciones, **Sheinbaum criticó abiertamente la imposición de decisiones económicas alusivas a la explotación de recursos por parte de grandes potencias**. Destacó que el control del crudo y las relaciones comerciales deben permanecer bajo el dominio de las naciones propietarias de dichos recursos. La posición de México, según lo expresado por Sheinbaum, es mantener su independencia en la ejecución de políticas energéticas sin intervención externa, reafirmando así el compromiso con el respeto a la soberanía de los pueblos latinoamericanos.








