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Altos mandos militares estadounidenses intensifican su presencia en el Caribe en medio de tensiones regionales

Funcionarios de alto nivel del gobierno de Estados Unidos han iniciado esta semana una serie de encuentros diplomáticos y militares en el Caribe, en un contexto de ampliación de la presencia naval estadounidense en la región. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, encabezará una visita oficial a Santo Domingo, República Dominicana, donde se reunirá este miércoles con el presidente Luis Abinader, el ministro de Defensa teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre y otros funcionarios clave, según informó el Pentágono.

El propósito de la visita, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, es fortalecer los vínculos bilaterales en materia de defensa y reafirmar el compromiso de seguridad del país norteamericano. La gira de Hegseth se realiza en paralelo a una escalada operativa militar en aguas caribeñas, donde unidades estadounidenses han intensificado acciones contra presuntas embarcaciones utilizadas para el tráfico de drogas. Desde principios de septiembre, el ejército estadounidense afirma haber interceptado y destruido 21 de estas naves, provocando la muerte de al menos 83 personas.

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto y principal asesor militar del presidente Donald Trump, también mantiene una agenda activa en la región. Este martes se reunió con Kamla Persad-Bissessar, primera ministra de Trinidad y Tobago, con quien debatió sobre temas vinculados al tráfico ilícito de drogas, armas y personas, además de la actividad de redes criminales transnacionales. Según un resumen oficial, ambos líderes intercambiaron puntos de vista sobre los desafíos de seguridad en el Caribe.

El despliegue militar regional y las visitas diplomáticas suceden en el marco de una política del gobierno de Trump que no descarta una eventual acción militar contra Venezuela. Aunque se ha mencionado la posibilidad de establecer conversaciones con el presidente venezolano Nicolás Maduro, la administración estadounidense ha intensificado su presión política declarando al denominado Cártel de los Soles —que vinculan con Maduro— como una organización terrorista extranjera. Esta medida se suma a las operaciones militares y las acciones diplomáticas como parte de una estrategia más amplia respecto a Venezuela.

Los gobiernos caribeños han adoptado posturas diversas ante las operaciones militares estadounidenses. Mientras algunos han solicitado mayor cautela y han exhortado a un enfoque basado en el diálogo, otras figuras políticas han expresado su apoyo al incremento de la actividad militar en la región. Kamla Persad-Bissessar, por ejemplo, ha defendido de forma pública los ataques letales contra traficantes, una posición que ha generado críticas de líderes opositores y funcionarios regionales, como el exministro de Exteriores de Trinidad, Amery Browne, quien consideró que esos comentarios alejan al país del consenso regional mantenido por el bloque Caricom.

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