La colocación de varios letreros por parte de civiles estadounidenses en playa Bagdad, Tamaulipas, generó una movilización por parte de autoridades mexicanas y abrió un proceso de revisión técnica sobre los límites fronterizos con Estados Unidos. El incidente ocurrió el pasado lunes por la mañana, cuando al menos cuatro personas ingresaron a territorio mexicano a bordo de una lancha que cruzó la desembocadura del río Bravo y colocaron seis letreros con mensajes en inglés y español que advertían sobre una supuesta zona restringida relacionada con el Departamento de Defensa estadounidense.
Los letreros señalaban que el área estaba restringida por orden del comandante, bajo disposiciones de la Ley de Seguridad Interna de 1950, y advertían que cualquier persona no autorizada podría ser detenida, registrada y sancionada. Sin embargo, las señalizaciones no incluían logotipos oficiales, ni referencias claras a una agencia federal o al gobierno de Estados Unidos. El colectivo ambiental Conibio Global documentó la instalación mediante fotografías y solicitó la intervención de autoridades mexicanas ante la posible incursión indebida y las implicaciones legales y ambientales del acto.
En respuesta, la Secretaría de Marina desplegó a elementos en la zona y procedió a retirar las estructuras colocadas en playa Bagdad. Posteriormente, la presidenta Claudia Sheinbaum, en conferencia de prensa, informó que según los primeros reportes del consulado de México en Brownsville, Texas, no se pudo confirmar que los letreros fueran colocados por una autoridad oficial. No obstante, una instancia del gobierno estadounidense habría reconocido que se contrató a una empresa privada para realizar dicha instalación en el área.
El gobierno mexicano anunció que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), sección mexicana, iniciará consultas técnicas junto con su contraparte estadounidense para esclarecer los hechos y revisar los instrumentos que delimitan la frontera en esa zona costera. Según lo explicado por el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales, las variaciones naturales del cauce del río Bravo también podrían influir en el entendimiento de los límites territoriales, por lo cual es necesario verificar con precisión el trazado conforme a los tratados internacionales vigentes.
Además de la dimensión jurídica, el colectivo Conibio expresó preocupación por el impacto ambiental que acciones de este tipo puedan generar en una región ecológicamente sensible. Jesús Elías Ibarra, presidente del colectivo, indicó que esa zona del litoral alberga vida silvestre como manatíes, cocodrilos y aves migratorias en riesgo, por lo que la colocación de señales sin autorización podría interferir en su monitoreo y hábitat. También mencionó que residuos procedentes de SpaceX han sido detectados en costas mexicanas por lanzamientos desde Estados Unidos, sugiriendo que la intervención en playa Bagdad podría estar relacionada con esta empresa, aunque no se ha confirmado vínculo alguno hasta el momento.








