El gobierno de Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de 19 operativos marítimos con el objetivo de destruir embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en las regiones del mar Caribe y el océano Pacífico. De acuerdo con un reportaje del Washington Post, 10 de estas acciones se realizaron en el Caribe, mientras que otras nueve tuvieron lugar en el Pacífico. Las autoridades norteamericanas sostienen que estos despliegues forman parte de una ofensiva dirigida a frenar el tráfico de drogas hacia su territorio.
Los operativos en el Pacífico incluyeron acciones cercanas a las costas de Acapulco, México, en al menos tres ocasiones documentadas, y otras cuatro frente a las costas de Buenaventura, Colombia. Por su parte, en el Caribe, se registraron cuatro ataques frente a la ciudad venezolana de La Guaira, otro en las cercanías de la isla de Gran Roque y uno más cerca de la costa del estado Sucre, también en Venezuela. Las ubicaciones precisas de tres intervenciones adicionales no han sido confirmadas públicamente por las autoridades, según el mismo medio.
El mapeo fue realizado en el contexto de la política adoptada por el entonces presidente Donald Trump durante su administración, en la cual designó a varios cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas. Este enfoque ha servido como fundamento para justificar operativos militares en aguas internacionales, con la intención de debilitar redes de tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos.
El Washington Post también detalló que como resultado de estos operativos se contabilizan 76 personas fallecidas y únicamente dos sobrevivientes que fueron detenidos. Un tercero que aparentemente sobrevivió a un ataque fue buscado por la Secretaría de Marina de México, aunque las autoridades mexicanas no lograron ubicarlo.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos ha confirmado cada destrucción de embarcación a través de sus canales oficiales, asegurando que todas las operaciones se han llevado a cabo en zonas de aguas internacionales. Este despliegue militar inició en agosto, principalmente frente a las costas de Venezuela, donde se envió una flotilla de buques del Ejército como parte de la campaña contra el narcotráfico. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, declaró públicamente que la estrategia incluye localizar y eliminar todas las embarcaciones que se sospeche transportan droga hacia Estados Unidos.








