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Tensión en Wall Street por los Aranceles de Trump

En un giro inusual, los pesos pesados de Wall Street están al margen, observando con creciente preocupación cómo los aranceles propuestos por el presidente Trump sacuden el mercado bursátil. Acostumbrados a tener voz en las decisiones de alto nivel, estos inversores multimillonarios ven con inquietud cómo sus súplicas para frenar los planes arancelarios, que temen puedan dañar la economía, son ignoradas.

Ante el rápido deterioro del mercado, la élite empresarial ha desplegado una ofensiva discreta pero intensa: llamadas directas, mensajes en redes sociales e incluso una carta inusualmente directa a los accionistas, todo en un intento por influir en el presidente.

La semana pasada, tras el anuncio de la nueva batería de aranceles, figuras clave de la banca, como Jamie Dimon de JPMorgan Chase, se reunieron en privado con el secretario de Comercio. Sin embargo, sus argumentos no lograron disuadir a Lutnick, según fuentes cercanas a la reunión.

Durante el fin de semana, los grandes contribuyentes a la campaña de reelección de Trump probaron otra estrategia, contactando a Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca, y al secretario del Tesoro, Scott Bessent. Estos esfuerzos también resultaron infructuosos.

El lunes, varios multimillonarios de fondos de cobertura, muchos de los cuales habían sido fervientes partidarios de Trump, alzaron la voz públicamente. William Ackman, gestor de fondos de cobertura, expresó su preocupación en X, señalando que “la economía mundial se está hundiendo por culpa de unas matemáticas equivocadas” e instando a los asesores del presidente a “reconocer su error antes del 9 de abril y corregir el rumbo”.

Otros se unieron a las críticas, pidiendo una oposición más firme. Andrew Hall, un multimillonario del sector petrolero, elogió la valentía de Ackman por hablar claro sobre los aranceles a pesar de su apoyo previo a Trump.

Algunos, como Jamie Dimon, optaron por un enfoque más diplomático, advirtiendo en una carta a los inversores que los aranceles podrían erosionar la confianza de consumidores e inversores y frenar el crecimiento económico. Si bien Dimon no predijo una recesión inminente, sí reconoció que la incertidumbre estaba aumentando la probabilidad de que muchos la consideraran.

Laurence Fink, presidente de BlackRock, fue más contundente en un discurso, afirmando que “la economía se está debilitando mientras hablamos” y prediciendo que los consumidores sentirían el impacto de los aranceles en productos cotidianos. Incluso sugirió que muchos directores ejecutivos creen que la economía ya está en recesión.

Este clima de tensión es sorprendente para los financieros, quienes tradicionalmente han tenido acceso a los círculos de toma de decisiones de ambos partidos. Resulta especialmente paradójico dado que, durante su primer mandato, Trump a menudo celebró las ganancias del mercado bursátil como un signo de éxito.

Robert Wolf, expresidente de UBS Americas, expresó su escepticismo sobre la capacidad de Wall Street para influir en el presidente, pero confió en que sus donantes y allegados podrían ser más persuasivos.

Hubo un breve momento de optimismo el lunes por la mañana cuando una noticia sobre una posible pausa en los aranceles impulsó brevemente al mercado al alza. Sin embargo, la Casa Blanca desmintió rápidamente el informe, y Trump reafirmó su compromiso con los aranceles, lo que provocó que el S&P 500 cerrara la jornada con otra caída, acercándose peligrosamente al territorio del mercado bajista.

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