Jamieson Greer, quien representa comercialmente a Estados Unidos, se dirigió recientemente al Comité de Finanzas del Senado para exponer los temas prioritarios que se están considerando en la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Entre los puntos más relevantes, destacó la seguridad en la frontera y la gestión del agua, los cuales serán cruciales en las negociaciones que lleva a cabo el presidente Donald Trump con su contraparte mexicana.
El representante estadounidense hizo hincapié en que la cooperación en estos ámbitos será fundamental para llegar a un acuerdo beneficioso. Greer anticipó que se reunirá con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, para discutir estos temas en profundidad. Además, mencionó que el diálogo también abarcará a Canadá, lo que indica que las conversaciones están avanzando rápidamente.
En relación con el tratado de agua, se recordó que en febrero se estableció un acuerdo técnico entre México y Estados Unidos para facilitar la entrega de agua del Río Bravo. Según lo acordado, México se comprometió a proporcionar 431.7 millones de metros cúbicos de agua anualmente durante el ciclo actual, además de cumplir con un plan para liquidar deudas anteriores. Ambas naciones acordaron mantener reuniones mensuales para asegurar la puntualidad y consistencia en la entrega de este recurso vital.
El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, subrayó en marzo la importancia de la colaboración entre las administraciones de Sheinbaum y Trump, especialmente en la lucha contra el crimen organizado. Informes recientes del Gabinete de Seguridad revelaron que se han logrado resultados significativos en los estados fronterizos, como el aseguramiento de grandes cantidades de metanfetamina y cocaína en operativos conjuntos de las fuerzas de seguridad de ambos países.
En su intervención, Greer también expresó su preocupación por las reglas de origen dentro del T-MEC, sugiriendo que deben ser robustas para evitar que otros países se beneficien de forma desproporcionada de los acuerdos comerciales. Afirmó que la política comercial de la administración Trump se mantiene firme y que uno de los principales objetivos es aumentar la inversión extranjera, especialmente en el sector automotriz, para fortalecer la economía estadounidense y salvaguardar los intereses laborales en el país.





