Una investigación reciente ha puesto en el centro del debate a la empresa Constructora Subacuática Diavaz debido a un incidente significativo en el Golfo de México. Un contrato de más de 5 mil 258 millones de pesos otorgado por Pemex a esta empresa ha generado controversia al ser vinculado con un derrame petrolero de 50 kilómetros ocurrido en febrero, cerca de Cantarell y Dos Bocas. Este incidente coincidió con trabajos críticos que Diavaz realizaba apresuradamente, teniendo una ‘fecha crítica’ fijada para el 5 de marzo de 2026.
Inicialmente, Pemex intentó minimizar la gravedad del desastre ecológico, refiriéndose a él como ‘emanaciones naturales’ y ‘chapopoteras’. Sin embargo, las imágenes satelitales llevaron a la ubicación del buque Árbol Grande de Diavaz, que se encontraba en el epicentro de la mancha de crudo. Pemex reconoció las fugas hasta abril, cuando despidió a varios funcionarios. Aún no se ha confirmado si se impondrá alguna sanción a Subacuática Diavaz, una empresa que ya cuenta con un historial polémico de fraudes y conflictos laborales.
El contrato original fue establecido el 8 de septiembre de 2022, derivado de una licitación en la que también participaron Diavaz Servicios de Producción y Arrendadora de Equipo y Maquinaria Especializada. El acuerdo contemplaba servicios de ingeniería, procura, construcción, pruebas y puesta en servicio de un sistema de compresión de gas a establecerse en la Terminal Marítima Dos Bocas, impactando diversos campos petroleros en la Sonda de Campeche. Sin embargo, con el paso del tiempo, el contrato experimentó incrementos y múltiples prórrogas que finalmente fijaron la fecha de conclusión para marzo de 2026.
Constructora Subacuática Diavaz, fundada por los hermanos Luiz y Oscar Vázaquez Sentíes en 1973, con orígenes modestos como una compañía de buceo, ha escalado significativamente gracias a sus contratos con Pemex. Actualmente, Diavaz es uno de los mayores proveedores de servicios de ingeniería submarina y producción para la petrolera estatal. Sin embargo, esta empresa también ha acumulado multas por fallas operativas y daños medioambientales que superan los 12 millones de pesos, según informes de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).
El historial de Diavaz en el ámbito del mantenimiento de ductos con Pemex también es motivo de escrutinio. La empresa fue parte de un consorcio que fue acusado de fraude por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en 2011, debido a incumplimientos técnicos, además de pagos indebidos que rondaron los 700 millones de pesos. Por estos antecedentes y el reciente derrame, la relación contractual entre Pemex y Diavaz continúa en el escrutinio público, dejando preguntas sobre la diligencia y responsabilidad en la gestión de recursos relacionados con la infraestructura petrolera del país.





