La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó su desacuerdo el viernes 22 de mayo respecto a la acusación legal que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dirigido contra el expresidente cubano Raúl Castro. Sheinbaum sostiene que esta acción refleja una visión intervencionista que ha caracterizado históricamente la política externa de Estados Unidos hacia otras naciones. Durante una comparecencia, señaló que tal perspectiva de interferencia no es inédita en la historia de Washington.
Al ser inquirida sobre los cargos presentados contra Castro, de 94 años, relacionados con el derribo de dos avionetas civiles en 1996, Sheinbaum remarcó la importancia de la autodeterminación de los pueblos. Expresó su oposición a esta postura histórica de injerencia por parte de Estados Unidos. Indicó que la imputación presentada recientemente carece de sentido, dado que los hechos ocurrieron hace tres décadas.
El expresidente cubano está acusado de conspiración por la muerte de estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato en un tribunal federal en el sur de Florida. Sheinbaum cuestionó el propósito detrás de resucitar un caso tan antiguo y sugirió que esta acción es un reflejo de la presión que históricamente ha ejercido Estados Unidos sobre las naciones latinoamericanas.
Citó las memorias del expresidente mexicano Miguel de la Madrid para sustentar su argumento, afirmando que Estados Unidos ha utilizado con frecuencia el combate al narcotráfico como justificante para su intervención política en otros países. A pesar de tales críticas, aclaró que México se esfuerza por mantener una relación de cooperación con Estados Unidos, siempre que se respeten los límites de soberanía nacional.
Sheinbaum enfatizó la importancia de una colaboración coordinada y de cumplir con los preceptos constitucionales al recalcar que las operaciones conjuntas en suelo mexicano no están permitidas por la Constitución del país. Subrayó el deseo de preservar una relación estable con Estados Unidos, un país donde residen millones de mexicanos, reconociendo también el contexto histórico que influye en las relaciones bilaterales. Para Sheinbaum, es vital no olvidar las intenciones subyacentes en las acciones externas, que considera como un elemento histórico constante.





