El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha reconocido las continuas diferencias entre México y Estados Unidos en torno a las políticas comerciales en desarrollo. Estas divergencias se manifestaron particularmente durante la reciente interacción con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien ha abogado por la permanencia de aranceles y un enfoque menos dependiente del libre comercio tradicional.
En declaraciones posteriores al lanzamiento del programa ‘Embajadores de la Innovación’, Ebrard aclaró a los medios que, si bien se han delineado las posiciones de ambas naciones durante la vigente ronda de negociaciones, los consensos todavía son limitados y el camino hacia un acuerdo será arduo. Expresó que ‘no quiere decir que estemos de acuerdo en todo, tampoco va a ser fácil, habrá complejidades e incertidumbres’.
México, según Ebrard, busca mantener un sistema comercial abierto con mínimas barreras, en contraste con Estados Unidos, que pretende introducir un cambio estructural mediante un mayor uso de aranceles y reglas de origen más rigurosas. Subrayó que ‘el mundo comercial basado en el libre comercio es difícilmente recuperable’, en clara referencia a las ideas expuestas por Greer durante sus encuentros.
En lo que atañe a sectores estratégicos como el de la automoción, el acero y el aluminio, Ebrard admitió que la eliminación total de los aranceles parece impracticable. Aun así, resaltó que un objetivo crucial de las negociaciones es minimizar el impacto de estos aranceles. Tal es así que afirmó: ‘sabemos que es muy difícil pensar en que van a desaparecer los aranceles; lo que buscamos es cómo reducirlos’.
Con respecto al progreso en conversaciones bilaterales recientes, el titular de Economía destacó avances en la industria automotriz, especificando que la carga arancelaria efectiva se sitúa actualmente debajo del 25% en la mayoría de las instancias, lo que supone un paso en la dirección correcta.
En cuanto a un análisis general de la segunda tanda de debates bilaterales, Ebrard describió un proceso en el que ambas naciones han expuesto sus prioridades estratégicas. Mientras México busca establecer una región altamente integrada, Estados Unidos desea disminuir su dependencia de Asia mediante el refuerzo de las cadenas de suministro regionales. En palabras de Ebrard: ‘Nos vemos como una región muy integrada, Estados Unidos quiere reducir su dependencia de Asia; México puede ser el gran aliado en este objetivo’.
Por último, Ebrard explicó que las negociaciones todavía están en curso y que se anticipa que en las semanas siguientes se establecerán rutas más concretas hacia un entendimiento mutuo. ‘México planteó su posición ideal y ahora tiene ante sí la postura y preocupaciones de Estados Unidos’, detalló en el contexto de estas reuniones continuas.





