El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado una nueva medida de presión económica sobre Cuba al firmar una orden ejecutiva este jueves. En esta orden, se establece que Estados Unidos podrá imponer aranceles adicionales a las importaciones de países que vendan o suministren petróleo a la isla caribeña. La decisión se explica argumentando que la situación actual en Cuba representa una amenaza significativa para la seguridad y política exterior estadounidense. Esta orden refleja un incremento en las tensiones diplomáticas en la región, en particular tras la captura de Nicolás Maduro hace unos meses.
Trump declaró que la situación cubana es un riesgo inusual y significativo para la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que ha llevado a la declaración de una emergencia nacional respecto a este tema. Este acto ejecutivo supone un enfoque más riguroso en el manejo de relaciones exteriores, especialmente en cuanto a países que directa o indirectamente colaboran con el suministro de petróleo a Cuba. Sin embargo, la implementación de estos aranceles se llevará a cabo después de una cuidadosa revisión y recomendación a través de altos funcionarios del gobierno.
La responsabilidad de evaluar qué países venden o suministran petróleo a Cuba recae en el Secretario de Comercio, Howard Lutnick. A su vez, el Secretario de Estado, Marco Rubio, determinará la aplicación específica de aranceles adicionales sobre dichos países. Este proceso busca controlar y restringir el flujo de petróleo hacia Cuba, considerando la influencia política y económica en la región. Washington confía en que estas medidas obstaculizarán el régimen cubano, exacerbando la ya difícil situación económica en la isla y promoviendo un cambio interno.
La estrategia de esta orden se intensifica con la mención anterior de Trump sobre la situación en Venezuela. Desde la captura de su líder, se ha visto una disminución en el suministro de petróleo venezolano a Cuba. Esta presión adicional podría inducir un cambio significativo en la dinámica regional, alterando potencialmente la política interna tanto en Cuba como en países que tradicionalmente han sido aliados comerciales. Además, esta política ha desarrollado tensiones con otros países latinoamericanos, como México, donde figuras políticas expresaron su descontento.
En Estados Unidos, el anuncio también encontró resistencia en algunos sectores. Legisladores republicanos han expresado preocupación, especialmente aquellos de Florida, considerando el impacto potencial sobre las relaciones comerciales y diplomáticas. La postura de México al seguir enviando ayuda humanitaria, que incluye petróleo, se encuentra bajo el escrutinio internacional. La presidenta de México declaró que las acciones de su gobierno son decisiones de política soberana. Sin embargo, este tema podría generar complicaciones en el contexto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), destacando las complejidades en la política internacional actual.








