En un giro inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo preliminar con la OTAN relacionado con la soberanía de Groenlandia, así como la suspensión de los aranceles programados para entrar en vigor en febrero contra sus aliados europeos. Esta decisión se produce después de una significativa turbulencia en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, originada por ventas masivas coordinadas por fondos de pensiones europeos, que generaron una presión considerable sobre los rendimientos de estos instrumentos.
El detonante de estos acontecimientos fue la decisión del fondo de pensiones sueco Alecta de deshacerse del 80% de sus bonos del Tesoro estadounidenses. Alecta, responsable de administrar aproximadamente 1,3 billones de coronas suecas, tomó esta determinación debido a lo que describe como un entorno político impredecible bajo el liderazgo de Trump, además del creciente déficit presupuestario y una deuda gubernamental en ascenso. Estas acciones se interpretaron como una alerta para los mercados y otros inversionistas institucionales.
Por su parte, el fondo danés AkademikerPension, que administra inversiones por valor de unos 22.000 millones de euros, también tomó la controvertida decisión de vender sus bonos del Tesoro, citando una inestabilidad política que replicó la postura asumida por su contraparte sueca. Este movimiento conjunto de los fondos europeos reflejó una convergencia en la percepción de riesgo hacia los activos estadounidenses y una disminución estructural en la demanda de deuda externa del país norteamericano.
En este contexto, la abrupta liquidación tuvo repercusiones inmediatas en los rendimientos de los bonos del Tesoro, con el rendimiento del bono a 10 años cayendo al 4,3%, mientras que los plazos más largos y más cortos también mostraron ajustes significativos. Estas variaciones reavivaron el debate sobre la confianza internacional en la economía estadounidense y los desafíos que enfrenta en el contexto del cambiante panorama global.
Las acciones de Trump frente a esta crisis subrayan una tendencia observada durante su mandato: las presiones económicas y los mercados financieros han jugado un papel crucial en moderar algunas de sus políticas más confrontativas. Este caso evidenció cómo el mercado de bonos se ha convertido en una nueva arena de negociaciones internacionales, desafiando el enfoque unilateralista de la administración actual y resaltando el poder de las fuerzas económicas globales.








