Fuerzas estadounidenses en el mar Caribe han confiscado otro buque petrolero sancionado, acusado de mantener vínculos con Venezuela. Esta operación forma parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para controlar el petróleo del país sudamericano. Esta medida se enmarca dentro de la estrategia de la administración del presidente Donald Trump para abordar las preocupaciones sobre la producción y distribución de petróleo venezolano.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció a través de las redes sociales que el buque tanque ‘Verónica’ había estado previamente en aguas venezolanas. El buque operaba en desafío a la cuarentena impuesta por el presidente Trump a embarcaciones sancionadas en el Caribe. La incautación del ‘Verónica’ se convierte en el sexto petrolero capturado por las fuerzas estadounidenses bajo esta política.
El operativo más reciente marca el tercer incautamiento significativo desde que las fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro hace casi dos semanas. Noem destacó el papel crucial de una estrecha coordinación con colegas del ejército y los departamentos de Estado y Justicia para llevar a cabo estas operaciones. La secretaria enfatizó la impecable ejecución de la operación por parte de la Guardia Costera, asegurando que se actuó de acuerdo con el derecho internacional.
El petrolero ‘Verónica’, que enarbola la bandera de Guyana, había desaparecido de los sistemas de rastreo durante más de 12 días, de acuerdo con la información proporcionada por el rastreador marítimo Marine Traffic. La captura se produce en un momento crítico, justo antes de una reunión programada entre el presidente estadounidense Donald Trump y la líder opositora venezolana María Corina Machado, la cual tendrá lugar este jueves en la Casa Blanca.
Esta serie de incautaciones refleja la determinación de Estados Unidos de cortar los lazos petroleros entre Venezuela y otras naciones, buscando limitar las capacidades de producción y exportación del país sudamericano bajo las sanciones existentes. Con cada captura, Estados Unidos envía un mensaje claro sobre su postura frente a la situación venezolana, haciendo énfasis en proteger los intereses y mantener alineamientos que considera estratégicos en el ámbito internacional.








