El reciente operativo de Estados Unidos en Caracas, llevado a cabo el pasado 3 de enero, ha resultado en la declaración de 32 bajas entre militares y policías cubanos, según reportó el Gobierno de Cuba. Estos agentes se encontraban en Venezuela en una misión oficial, como parte de acuerdos bilaterales, cuya finalidad era apoyar en tareas de seguridad y cooperación.
En un comunicado televisivo emitido el 4 de enero, el gobierno cubano deploró el desarrollo de la operación estadounidense, etiquetándolo como un ‘ataque’, mientras anunciaba un duelo nacional por dos días y la realización de honores póstumos en fechas futuras. Aún no se han publicado los nombres de los fallecidos, ni se ha detallado el lugar preciso de las bajas.
La Habana mantiene que la presencia de sus fuerzas se acordó con el ejecutivo venezolano y se enmarcaba dentro de compromisos establecidas previamente entre ambas naciones. Con sus efectivos desplegados en Caracas, según reportes, cumplían funciones coordinadas con organismos locales en áreas de seguridad.
Paralelamente, la operación culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Estados Unidos, donde Maduro enfrenta cargos ante una corte federal en Nueva York, siguiendo una acusación del 2020 por conspiración relacionada al tráfico de narcóticos.
Pese a las afirmaciones del presidente Donald Trump sobre la ausencia de bajas estadounidenses, las cifras vinculadas a las bajas cubanas solo fueron confirmadas por el gobierno cubano. En tanto, la respuesta del secretario de Estado Marco Rubio refuerza la idea de que efectivos cubanos desempeñaban roles significativos en el entorno de seguridad de Maduro. La declaración de duelo y la ausencia de detalles adicionales subrayan la gravedad del evento y el impacto en las relaciones internacionales implicadas.








