En un reciente anuncio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que su país llevó a cabo la destrucción de una presunta instalación de drogas en el contexto de una ofensiva más amplia contra el narcotráfico, que según las autoridades estadounidenses estaría encabezado por el Gobierno de Venezuela. Durante una conversación en un pódcast de radio, Trump mencionó que la operación se realizó hace dos noches, aunque no especificó si la instalación se encontraba dentro de las fronteras venezolanas.
Trump expresó que Estados Unidos había asestado un golpe contundente al destruir lo que él describió como una gran planta o instalación de donde parten barcos involucrados en actividades ilícitas. Sin embargo, no se proporcionaron detalles adicionales sobre la naturaleza específica de la instalación alcanzada. Las declaraciones del presidente han generado interés debido a que podrían representar el primer ataque terrestre en una campaña antidrogas que hasta ahora ha estado centrada en operaciones navales en el Caribe.
Esta operación forma parte de una serie de acciones militares realizadas por Estados Unidos en el Caribe con el objetivo de contrarrestar el tráfico de drogas, especialmente películas denominadas ‘narcolanchas’. Las autoridades estadounidenses sostienen que estas actividades están vinculadas al oscuro Cártel de los Soles, supuesto grupo delictivo con conexiones gubernamentales venezolanas. Trump ha advertido en repetidas ocasiones que las operaciones podrían expandirse a objetivos en tierra, intensificando así la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Fuentes del gobierno, citadas por el reconocido diario The New York Times, han confirmado que el presidente aludió a una planta de producción de drogas localizada en Venezuela, la cual fue destruida la semana pasada. No obstante, la Casa Blanca no ha proporcionado respuestas a las solicitudes de información de la agencia EFE respecto a si esta acción implica la apertura de un nuevo frente en su postura hacia el gobierno venezolano.
Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela se han incrementado en los últimos meses, coincidiendo con un despliegue significativo de recursos aeronavales estadounidenses en el Caribe. Washington ha manifestado que tales movimientos tienen como objetivo combatir el narcotráfico; sin embargo, las autoridades venezolanas perciben estas acciones como amenazas directas e intentos de promocionar un cambio de administración en el país sudamericano, generando un ambiente de creciente confrontación en la región.








