La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, formalizó este 12 de diciembre una invitación al Papa León XIV para visitar el país, en el marco del Día de la Virgen de Guadalupe, una de las celebraciones religiosas más importantes para la población mexicana. La mandataria informó de la conversación mediante redes sociales, destacando que el pontífice envió bendiciones y saludos al pueblo mexicano en esta fecha emblemática.
Durante la llamada telefónica, ambos líderes coincidieron en el valor simbólico de la Virgen de Guadalupe, más allá de las creencias religiosas particulares o la laicidad del Estado mexicano. Según la versión oficial difundida por Sheinbaum, se reafirmó que la figura guadalupana es un símbolo de identidad y paz para la mayoría de los mexicanos, en un país cuya población católica supera el 70%.
La invitación realizada por Sheinbaum ocurre en una coyuntura de creciente acercamiento diplomático con el Vaticano. Desde mayo de 2025, Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación, entregó una carta firmada por la presidenta al Papa durante su misa de inicio de pontificado, junto con una representación de la Virgen de Guadalupe. El pontífice respondió entonces con interés, preguntando: ‘¿Cuándo?’. Ahora, con esta conversación, se activa nuevamente una posible visita apostólica a México.
En paralelo a la llamada, el Papa León XIV celebró una misa en la Basílica de San Pedro, dedicada a la Virgen de Guadalupe, en la que también pidió protección para los jóvenes frente al crimen, las adicciones y el desencanto. Asimismo, encomendó su pontificado a la Virgen como ‘madre del amor’, un gesto que refuerza el carácter significativo que México y su fe le representan al pontífice.
La posibilidad de una visita oficial del Papa a México se ha mencionado como parte de una gira latinoamericana prevista para 2026, la cual incluiría también a países como Argentina, Uruguay y Portugal, según indicó el Vaticano. De concretarse, representaría la cuarta visita de un pontífice al país—siguiendo los pasos de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco—y se daría en un contexto complejo, con temas como la migración, los derechos indígenas, la pobreza y la reconciliación social en la agenda del pontífice.
La llamada también se dió en medio de una masiva concentración de fieles en la Ciudad de México, con más de 13 millones de personas acudiendo a la Basílica de Guadalupe, según autoridades locales. La dimensión de la participación subraya el impacto social y político que podría tener una eventual visita papal a territorio mexicano. Además, existen rumores de que el Papa podría participar en la inauguración del renovado Estadio Azteca en marzo de 2026, información que no ha sido confirmada oficialmente.
Por ahora, no hay una fecha definida para una eventual visita, pero la llamada entre Sheinbaum y el Papa constituye un avance en una negociación que lleva meses en desarrollo. El interés del pontífice por temas que cruzan la realidad mexicana refuerza las expectativas en torno a su presencia en el país, mientras avanzan los preparativos diplomáticos y logísticos que podrían marcar un evento de gran relevancia religiosa y política para 2026.








