Las complicaciones financieras de Petróleos Mexicanos (Pemex) están generando consecuencias en su operación, especialmente por la acumulación de adeudos con proveedores estratégicos. Uno de los actores que han respondido directamente a esta situación es Grupo México, presidido por Germán Larrea, que decidió suspender sus actividades en cuatro plataformas petroleras debido a los retrasos de pago de la paraestatal.
Según información publicada por la columnista Jeanette Leyva Reus en El Financiero, la compañía de Larrea optó por detener actividades como medida para reducir costos, ante la falta de liquidez producto de los pasivos que Pemex mantiene con sus contratistas. La firma, que controla una parte significativa de las plataformas activas en el país, dejó de operar sin fecha de reactivación definida, lo que implica un impacto directo en la producción de crudo nacional.
Los datos presentados indican que los pagos pendientes por parte de la petrolera, acompañados de una reducción drástica en su presupuesto de exploración y producción, han restringido su capacidad de cumplimiento financiero. De acuerdo con los registros, el presupuesto en ese rubro descendió de 25 mil millones de dólares a 9 mil millones, lo que representa una contracción de más del 60% en los recursos destinados a estas actividades clave.
Grupo México complementó la suspensión operativa con el traslado de sus plataformas a instalaciones ubicadas en Campeche, buscando eficientar el uso de recursos ante el complejo panorama financiero. Esta estrategia permitió a la compañía reducir más del 85% el costo operativo de al menos una de las plataformas detenidas, lo que contribuye a estabilizar su flujo de caja, afectado por los montos que Pemex aún no ha cubierto.
Esta situación ocurre en paralelo a los esfuerzos de la administración federal por capitalizar a Pemex en el mediano plazo. En agosto de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum y Edgar Amador Zamora, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, anunciaron un plan para que la empresa pueda financiar sus operaciones con recursos propios en un periodo de doce meses. La estrategia contempla reducir su endeudamiento a 77 mil 300 millones de dólares hacia el año 2030, con el objetivo de disminuir la dependencia presupuestaria del erario.








