El partido La Libertad Avanza (LLA), liderado por el presidente Javier Milei, obtuvo una victoria significativa en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Argentina. De acuerdo con los resultados oficiales, LLA logró captar el 40.8% de los votos emitidos para la Cámara de Diputados cuando se había escrutado más del 90% de las mesas electorales, estableciéndose como la fuerza dominante en estos comicios.
La Libertad Avanza logró imponerse no solo en la Cámara de Diputados, sino también en la elección al Senado. El partido se posicionó en primer lugar en seis de los ocho distritos electorales donde se renovaban los escaños de la Cámara Alta. Entre los distritos en los que alcanzó la victoria figuran regiones clave como la ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Además, LLA consiguió una sorpresiva victoria en la provincia de Buenos Aires, donde en las recientes elecciones provinciales había sido superado por el peronismo.
El avance conseguido por el oficialismo en ambas cámaras legislativas fortalece su posición para impulsar reformas y enfrentar bloqueos de la oposición. Según proyecciones difundidas por el propio gobierno, el objetivo era alcanzar al menos un tercio de los escaños en la Cámara Baja, una meta que permitiría al oficialismo avanzar con proyectos legislativos y contrarrestar eventuales intentos de la oposición de frenar decretos presidenciales.
A pesar de los logros en el Senado, LLA no alcanzó el tercio necesario para tener control absoluto sobre las iniciativas clave de su programa de ajuste fiscal. Esto significa que, aunque ha avanzado significativamente, el oficialismo deberá negociar con otros bloques para aprobar reformas que requieran mayorías especiales y para responder a propuestas legislativas impulsadas por la oposición.
En tercer lugar en estas elecciones se ubicó la coalición Provincias Unidas, compuesta por una alianza de gobernadores, que obtuvo el 5.8% de los votos. La participación ciudadana en este proceso electoral fue del 67.85%, lo que representa la cifra más baja en un proceso legislativo federal desde el retorno de la democracia en Argentina en 1983. Analistas observan este dato como un elemento relevante para el contexto político y la gobernabilidad futura.








