La reciente iniciativa del gobierno de Donald Trump, que insta a los ciudadanos a denunciar a “invasores extranjeros”, ha encendido las alarmas entre expertos y defensores de los derechos humanos. Esta campaña, tildada de xenófoba y peligrosa, ha generado una ola de críticas y reabre el debate sobre la política migratoria en Estados Unidos.
¿Qué está sucediendo?
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha difundido un cartel a través de la red X (anteriormente Twitter) con la imagen del Tío Sam y el mensaje: “Ayuda a tu país y ayúdate a ti mismo. Denuncia a todos los invasores extranjeros”. El cartel incluye un número telefónico para realizar “reportes” al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Es importante señalar que esta idea no es original del gobierno. Un cartel similar fue difundido previamente por un supremacista blanco confeso en la misma red social. La administración Trump adaptó la imagen, sugiriendo que denunciar a un indocumentado es un acto de “patriotismo”.
Voces de Preocupación: ¿Fascismo o Nacionalismo?
Expertos advierten que esta campaña va más allá del nacionalismo, equiparándola incluso al fascismo. Sam Worthington, ex-CEO de InterAction y activista por los derechos humanos, sugiere que Trump está impulsando una “variante estadounidense del fascismo del siglo XXI, respaldada por una ideología nacionalista blanca”. Según Worthington, los migrantes se convierten en el chivo expiatorio de esta ideología.
Aaron Reichlin-Melnick, abogado especializado en migración, expresó su profunda preocupación: “Este póster fue hecho por un supremacista blanco… y luego fue compartido públicamente por el Departamento de Seguridad Nacional, Stephen Miller y la Casa Blanca. Este país está en serios problemas”.
El Fin del Estado de Derecho y el Impacto en las Comunidades
Las organizaciones pro-migrantes también han alzado la voz. Jorge Mario Cabrera, de CHIRLA, en Los Ángeles, compara el anuncio con la propaganda de la Primera o Segunda Guerra Mundial, percibiendo estos operativos como una “guerra en contra de los inmigrantes”, una forma de pensar “sumamente peligrosa, inhumana, cruel”.
Francisco Moreno, de COFEM, acusa a la administración Trump de violar la Constitución con estas acciones, que incluyen el uso de la Guardia Nacional en operativos anti-migratorios. Hernán Molina, analista político, lamenta que el gobierno considere a los migrantes como “invasores que vienen a diluir la identidad blanca, sajona de este país”, exponiendo una mentalidad “nacionalista, xenofóbica, antidiversidad, antiinmigrante”.
Además del daño social, se prevén consecuencias económicas. Molina advierte que la persecución de Trump contra los migrantes está “destruyendo comunidades” y que la partida de trabajadores vitales para la economía podría perjudicar a negocios, muchos de ellos propiedad de votantes de Trump.
¿Estrategia Política?

Para Javier Urbano, investigador de la Universidad Iberoamericana CDMX, estas acciones de Trump podrían enmarcarse en un intento por reforzar su discurso antimigratorio, un tema que le ha dado “rentabilidad” política, en un momento donde su nivel de aprobación en las encuestas está bajando. Sin embargo, el especialista alerta que esta retórica podría incitar a la violencia contra la población migrante e indocumentada, algo que Trump “tiene claro”.



